La constancia se vuelve más accesible cuando la acción inicial es pequeña. Reserva veinte minutos y divide el tiempo en tres bloques: preparar el espacio, realizar una actividad sencilla y cerrar registrando cómo te fue.
La actividad puede ser movimiento, lectura, orden personal o planificación. Lo importante es que sea segura, realista y compatible con tus circunstancias. En asuntos de ejercicio o salud, adapta la práctica a tu condición y consulta a un profesional cuando corresponda.
No midas el éxito por intensidad. Durante la primera semana, mide únicamente si cumpliste el espacio que reservaste. Después podrás ajustar el sistema con criterio.
